martes, 14 de octubre de 2014

Peligros de la Ouija


El origen de la Ouija, el tablero dotado de letras y números con el que supuestamente se puede entablar contacto con los espíritus de los muertos, es impreciso. Un tablero bastante parecido a una Ouija fue encontrado alrededor del año 1.200 a.C. en China, país donde algunos sabios acostumbraban a guiar un palo alrededor de una bandeja llena de arena para comunicarse con los espíritus del Más Allá. Otras fuentes afirman que Pitágoras, en el 540 a.C. realizó sesiones de espiritismo con una especie de tablero con ruedas que él mismo denominó “la tabla mística”.
Después de las dos guerras mundiales, la demanda de las tablas Ouija aumentó considerablemente debido al interés de las viudas por comunicarse con sus maridos muertos en combate.
Para muchos expertos de los fenómenos paranormales la práctica de la Ouija permitiría abrir de par en par las puertas hacia dimensiones cercanas e imperceptibles a la nuestra, contactando así a seres que en ocultismo reciben el nombre de “bajos astrales” o “cascarones”, vale decir, entidades poco evolucionadas y todavía aferradas al mundo físico; o bien “espíritus sin luz” o “almas en pena” que quieren manifestar su estado de angustia al mundo de los vivos.

La Ouija y sus fatales consecuencias

Los supuestos casos sangrientos relacionados con el uso de la Ouija no son escasos. En 1972, Jennifer Lynn Sprigman, una chica de 14 años que vivía en Illinois, jugó a la Ouija con una compañera de la escuela y lo primero que le preguntó a la tabla fue a qué edad iba a morir. La aguja dio como resultado el número 18 y, posteriormente, apuntó las palabras “asesinada” y “estrangulada”. El 3 de octubre de 1976, dos semanas antes de que Lynn cumpliera 18 años, la chica falleció a manos de un estrangulador que jamás fue capturado.

En 1995 en Arkansas, dos chicos de 20 años que profesaban el satanismo invitaron a otros dos amigos a jugar a la Ouija para supuestamente comunicarse con un ser del más allá, a quien ellos nombraban como “el amo”. Los mismos muchachos terminaron apuñalando a sus invitados y cuando fueron ingresados a un hospital psiquiátrico aseguraron que “el amo”, por medio de la Ouija, les había ordenado actuar de esa manera.

En un caso más reciente, un adolescente de 15 años identificado como Colin Roberts fue encontrado colgado de un árbol junto a una iglesia de Belfast, después de que un espíritu malvado supuestamente le hablase por medio de la Ouija. Y hace unas pocas semanas, en Perú, una adolescente fue internada en un hospital con supuestos signos de posesión demoníaca, después de haberse reunido con un grupo de amigas de su colegio a jugar Ouija a la casa de una de ellas.



Aquí tenemos un vídeo de un caso real de la Ouija.

viernes, 3 de octubre de 2014

Clinofobia, miedo a ir a la cama.

Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a ir a la cama. La clinofobia es el miedo a acostarse en la cama o a irse a dormir. Aquellos que la experimentan sufren de ansiedad aún cuando comprenden que no existe amenaza para su bienestar en el hecho de ir a dormir. De cualquier modo, ya sea porque temen que haya íncubos o porque les preocupa mojar la cama, permanecen despiertos y suelen presentar insomnio.
Algunos sujetos que padecen esta fobia asocian el acostarse con la muerte. Un ejemplo es la tradiconal oración “Si muriera antes de despertar…” y el miedo de ser sepultados vivos (tafofobia).
Como todos los miedos y las fobias, la clinofobia tiene su origen en la parte inconsciente de la mente, como resultado de un mecanismo de defensa.
El miedo a acostarse puede llegar a generar los siguientes síntomas: sensación de sofocación, vértigo, sequedad en la boca, sudoración excesiva, náuseas, temblores, aumento de la frecuencia cardíaca, incapacidad de hablar o de pensar de manera clara, miedo a morir, enloquecer o perder el control, sensación de alejamiento de la realidad o un fuerte ataque de pánico.
La mayor parte de las personas que sufren esta fobia resultan sorprendidas de descubrir que no son las únicas sino que se trata de una fobia sorprendentemente común, pero no tan conocida.
Una aproximación a este problema ha sido intentado por la psicología energética, la cual quiere ofrecer diversas soluciones a disfunciones del tipo emocional como es la clinofobia. Se basa en el concepto de que “la causa de todas las emociones negativas es una rotura en el sistema energético del cuerpo”. No pone entonces la atención en factores tales como las ideas, las costumbres o las creencias, que pueden jugar un rol pero son consideradas simples ramificaciones, mientras el sistema energético es la “raíz”. Al contrario de otras alternativas de tratamiento, esta contribución ha reportado un resultado positivo en el 80% de los casos con un número reducido de sesiones.

 

jueves, 2 de octubre de 2014

Tanatofobia, miedo al inevitable final.

Acudir a un funeral, saber que alguien cercano ha muerto o simplemente la idea de morir incomoda a cualquiera, pero cuándo esa incomodidad se transforma en ataques de pánico o ansiedad y afecta a nuestra vida , estamos hablando de tanatofobia, fobia a la muerte.
Los individuos que presentan este problema suelen tener personalidades obsesivas, y concentran su tiempo en pensamientos referentes a la muerte, desde cuidarse en exceso para no enfermar, hasta evitar acudir al entierro de algún familiar para no ver el cuerpo.

Los tanatofóbicos tienen una distorsión de la realidad, creen que van a desarrollar un problema de salud muy serio que amenaza a su supervivencia y que terminará siendo letal. Se vuelven muy observadores de sus sensaciones físicas y cuanto más se observan, más incrementan los supuestos síntomas.
Los expertos coinciden en que la mejor forma de tratar un fobia es a través de la terapia cognitivo-conductual, terapia que consiste en enfrentar a la persona con sus miedos, al tiempo que se descubre la raíz de estos.
La tanatofobia solo afecta al 2% de la población, sin embargo, es buen pretexto para recordarnos que hay que pensar en la muerte sin llegar a obsesionarnos con ella y, sobre todo, viéndola como parte de este viaje que es la vida.

Y recuerda, “en esta vida todo tiene remedio, menos la muerte”, así que lo mejor es disfrutar de la primera con salud, antes de que la segunda nos alcance.